04 de Agosto 2019
Osber Agustín
LA CONDUCTA DEL CREYENTE EN UN MUNDO NO CRISTIANO
1ª Pedro 2:11-25
Según se dice, aquí en Guatemala tenemos un alto porcentaje de personas que afirman
ser cristianas. Los más optimistas dicen que estamos alrededor del 40% o aún el 50% de
personas creyentes en Cristo. Si esto es cierto ¿Por qué aún sigue siendo difícil observar los
cambios que quisiéramos en nuestro país? Para responder a esta pregunta seguramente habría
muchas respuestas, sin embargo, quizá una de las posibles respuestas estaría relacionada con
el cristianismo mismo, con el creyente en Cristo, con usted y conmigo. Quizá estamos fallando
en nuestra manera de vivir la vida cristiana. ¿Sabe usted qué es la conducta? La definición no es
complicada. Conducta es la manera de comportarse en cualquier situación.
Primero: Ser un buen miembro de la comunidad
Tratando el primer problema: uno mismo
Teniendo una vida saludable y ordenada
La conducta del creyente en un mundo no cristiano, empieza por ser un buen
miembro de la comunidad en la que se vive.
Es necesario empezar por uno mismo, por tratar el problema que está en uno: la
tendencia natural a una conducta pecaminosa, la tendencia natural de darse
ciertas libertades, ciertas licencias.
El llamado es a tener una vida saludable y ordenada.
Segundo: Ser un buen miembro de la sociedad
Respetando a la autoridad pública
Respetando a la autoridad privada
A la luz de la palabra de Dios, una de las características que debe tener un
creyente en un mundo no cristiano, es la de ser un buen miembro de la
sociedad, y esto lo puede hacer respetando a las autoridades, tanto públicas
como privadas.
Seguramente la actitud que el creyente tenga frente a la autoridad pública y
privada es conocida por los demás, aquí es donde se puede dar un buen
testimonio frente a los que no son cristianos.
Tercero: Tener la perspectiva de Dios sobre el sufrimiento
El sufrimiento es parte de la vida del creyente
Cristo es el ejemplo acerca de cómo enfrentar el sufrimiento
El creyente ya no está solo en su sufrimiento
El creyente no está exento del sufrimiento, de hecho, seguir a Cristo tiene esta
implicación también, por eso más adelante Pedro les dice en 4:12-19 a los
hermanos que el sufrimiento es parte de la vida del creyente.
En medio del sufrimiento recuérdese de Cristo, y que lo vivido por él sea de
ánimo para que usted continúe también en su vida cristiana.
En medio del sufrimiento, recuérdese que usted ya no está sólo, ahora es parte
de un rebaño, de una comunidad, de una familia, es un hijo de Dios.
Ser parte de una comunidad y de una sociedad que cada vez parece alejarse más de
Dios, es un desafío para todo creyente en Cristo. De allí, la importancia de tener la conducta
correcta al abstenerse de hábitos pecaminosos, vivir una vida sana y ordenada, tener el debido
respeto por la autoridad que está sobre cada uno de nosotros, y tener la perspectiva de Dios
acerca del sufrimiento.
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