Desarrollando los Dones Espirituales

6 de mayo 2018

Lucas Ferro

Como podemos encontrar y desarrollar nuestros dones espirituales

Aunque tenga un propósito noble al tratar de conocer cuál es mi don, la mejor forma de preguntarnos sobre nuestros dones es preguntar sobre nuestras capacidades de servicio en la iglesia. Es decir, en vez de preguntarnos “¿Cúal es mi don espiritual?”, una mejor pregunta es “¿Cómo puedo servir a mi iglesia?”. Hay gran diversidad dentro de los ejemplos de dones espirituales, y hay gran diversidad dentro de las necesidades en una iglesia. Y los poseedores de los dones no son más especiales unos que los otros (después de todo, ¡son regalos!).

Entonces, ¿cómo puedo saber en qué área servir en mi iglesia? El primer paso del creyente es la oración. Ve delante del Señor y exprésale tu deseo de servirle. Pasa tiempo con Él meditando sobre este tema. Mientras oras, puedes ir donde algún líder y expresarle tu deseo de servir, aunque no tengas claro dónde hacerlo. Asegúrate de prestar atención a las áreas de necesidad en tu congregación, pues esas son las áreas donde los dones son manifestados. Luego de estos pasos, a la hora de enfocar tu fuerza y atención en un área específica de servicio, yo te diría que hay dos principales cosas a tomar en cuenta: confirmación interna y la confirmación externa.

En cuanto a lo primero, la confirmación interna, debes ver a qué área te sientes llamado. Qué es algo a lo que gravitas, algo que sientes que haces correctamente. Qué te gusta hacer dentro de la iglesia. Esto va a requerir de prueba y error, y tampoco puedes esperar que la primera vez que prediques o que organices algún evento harás todo a la justa medida. Pero dentro de ti de seguro hay cosas que entiendes sabes hacer y disfrutas hacer. Esto puede ser enseñar, como también puede ser colocar sillas, manejar el dinero, orar por otros, aconsejar, tocar algún instrumento, o simplemente trabajar mucho para ofrendar mucho a la iglesia.

En cuanto a la confirmación externa, debes ver a qué área entienden los otros que estás capacitado. ¿A qué área te invitan más regularmente a que sirvas? ¿Cómo responden a tu enseñanza? ¿Qué opinión tienen de la forma que organizas las sillas? ¿Qué piensan tus pastores? ¿Tus compañeros en el grupo de alabanza? ¿Los otros en el comité de finanzas? Debo notar que si hay una disparidad entre la confirmación interna y la externa, es muy posible que el equivocado seas tú, por lo engañoso del corazón, y por la sabiduría de la multitud de consejos. Por tanto, la confirmación externa es al menos igual de importante que la interna, y posiblemente más.

Tomado de TGC

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